22.8.08

Mi viaje a la Isla de Man (intro)









Tras 9 días de viaje, 2.500 kms sobre una bicilíndrica italiana de hace 17 años, 70 horas repartidas en 4 ferrys, 1.500 € gastados, 400 fotos, cansancio, sol, lluvia y hasta niebla, por fin, he cumplido otro de mis sueños de la adolescencia: pisar la meca, acariciar la cuna del motociclismo, tocar un suelo con más de 100 años de carreras en circuito urbano. Sí, ya puedo gritar con orgullo que YO HE IDO A LA ISLA DE MAN.
A LA ISLA no se puede ir de otro modo que no sea en moto; no es ético, no es de recibo, es un insulto. Da igual el tipo, el año o el modelo. Lo importante es llegar sobre 2 ruedas. El coche y el avión son muy cómodos, pero rodar por los 60 kms del ‘TT Mountain Course’ con tu propia moto no tiene precio. Ya lo dijo un aficionado español que viajó en su moto hasta Alemania para asistir a la concentración invernal de los Elefantes: “El sufrimiento es pasajero, pero la gloria es eterna”. Palabras cargadas de sabiduría...

¿Por qué este año? Bueno, con todo el mes de agosto de vacaciones se pueden hacer muchas cosas... llamar a tu amigo Raúl dos meses antes y convencerle para que ponga a punto su 851 ‘SP réplica’ e ir juntos, es una de ellas. Esta vez no es por trabajo, sino por vicio (o por ocio, que suena mejor). Reservamos los ferrys, un Bed & Breakfast en La Isla, pasamos la ITV a las motos, compramos los adaptadores para los enchufes, la cajita de fusibles por si las moscas, minimizamos el equipaje y ultimamos los preparativos. Pasaporte y Tarjeta Sanitaria Europea, obligatorios.

Aunque el Tourist Trophy de junio es la carrera estrella de La Isla, hay otra de idénticas características mucho más pura y auténtica. Me refiero al Manx Grand Prix (MGP), que en esta edición cumplía 85 años. Se creó a la sombra del TT para pilotos aficionados y todavía hoy perdura. Siempre en agosto, mismo circuito, reglamento y motos que en el TT, la diferencia principal radica en que aquí, no hay dinero para el ganador. Aquí se corre por devoción y no existen los equipos oficiales de fábrica. La parafernalia publicitaria no molesta y los ‘moteros lameterrazas’, tampoco.
Por si esto fuera poco, en esta edición también se celebraba el 25 aniversario de la categoría de clásicas (la que más me interesaba), el 30 aniversario de la categoría Newcomers y... dos meses antes, el 30 Aniversario de la victoria de Mike Hailwood con Ducati en su regreso a la competición. ¿Qué más se puede pedir? Pues el 50 aniversario de la Triumph Bonneville y el 45 aniversario del Club Internacional de propietarios BSA, claro...

Miles de imágenes, libros, y revistas leídos, pensando cómo afrontar aquello con dignidad motorista. Y es que, no hay mejor manera de curar una fantasía que con una buena dosis de realidad. Demasiada realidad para mí... Ahora, soy otro. Mi percepción ha cambiado, y ya en España, el recuerdo de la ISLE OF MAN (IOM) es ya imborrable. La conclusión, tras estos días de goce y disfrute sin igual, es que nos queda mucho por aprender... Vivir de cerca otra cultura, otra filosofía, mucho más perfecta, es una experiencia que hay que vivir en tus propias carnes.
Algún día volveré a por más, necesito experimentar el verdadero motociclismo... otra vez. La tradición es lo último que se pierde, y así debe ser.

Estos son algunos fragmentos de mi cuaderno de bitácora... (continúa >)

1 comentario:

álvaro dijo...

"i´m the resurrection and the life"..¿ Esto lo dijeron William S. Harley y su amigo de la infancia, Arthur Davidson, no?? JAJAJAJA